Aníbal Sánchez: “No es solo reinstitucionalizar el CNE es recuperar el instrumento del voto”

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Foto cortesía

Algo que ha impedido consolidar una mayoría democrática opositora, han sido indudablemente las distintas visiones de la realidad país, la ruta imaginaria para superar la crisis y por supuesto los intereses; pero entre los pocos puntos coincidentes entre los actores políticos, incluso para parte del oficialismo está la necesita de tener un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE), aspecto también compartido por las organizaciones electorales e instituciones o foros internacionales, que han buscado alguna salida a la crisis  venezolana.

Las teorías sobre formas de superación de las crisis de gobernabilidad, dentro del marco democrático coinciden en que los cambios deben ser producto de alguna consulta popular, pero la misma debe tener las características de ser universal, o amplia al momento de medir la participación y que para que esto ocurra se deben dar características que van más allá  de ser en forma libre, directa y secreta; pues el órgano rector de las elecciones (CNE) debe transmitir confianza, demostrar transparencia en sus actuaciones, de forma tal que sus resultados tengan reconocimiento.

Los estudios de opinión pública o encuestas, en la actualidad reflejan que entre 7 a 8 Venezolanos de cada 10 no tiene confianza en las actual directiva del CNE, incluso esto incide directamente en la disposición de participar en unas elecciones, mientras que un 35% manifiesta el querer votar con este CNE con solo el hecho de cambiar los rectores la disposición a participar en unas elecciones (parlamentarias) supera el 56%, y si el proceso incluye la elección Presidencial y otras Garantías la intención de participar supera el 75%. “El desmontaje de la institucionalidad del voto como herramienta de transformación o resolución de conflictos políticos, ha sido parte de una estrategia institucional, que consiguió eco en la táctica de algunos actores opositores, dejando como saldo la desconfianza, más allá de la obediencia a una línea partidista”.

Al parecer existe un acuerdo político tanto a nivel de la Directiva de la Asamblea Nacional como en la Mesa de Diálogo Nacional para avanzar en un nuevo CNE, pero aún no existe el consenso de cómo sería su integración, y a partir de esto surgen los conceptos de “equilibrio” por medio de fórmulas que van desde el 3:2 o 2:2:1 sin obviar las opciones del 4:4 o 4:3 considerando los rectores suplentes incorporados. Sin que esto signifique el inicio de una campaña por la institucionalización del Voto no solo como instrumento de selección, pues en estos estados de conflictividad política o social tiene una característica movilizadora, organizativa y de expresión. 

Para muchos actores políticos la fórmula ideal sería un 2:2:1 y centran el debate sobre quién sería el uno (1) cuando al parecer la falta de consenso interno en el bloque opositor le impediría presentar los dos (02) y en caso de querer respetar el existente se centrarían las diatribas el segundo puesto de los dos, a diferencia del Oficialismo que en bloque respaldarían los dos nombres propuesto, dejando la discusión sobre uno (1) que presente menos inconveniente a la hora de ir a un proceso electoral el año entrante, pero bajo ciertas garantías de reconocimiento internacional.

Para algunos este esquema de 2:2:1 significaría reeditar la directiva del año 2003 con el caso del hoy Magistrado Carrasquero, quien ha debido garantizar la institucionalidad. También podría significar el desconocimiento implícito del funcionamiento del Poder Electoral ya que en la actualidad son ocho (08) los rectores con funciones asignadas, y a la hora de buscar un equilibrio “cuestión que no debería ser al momento de hablar de un árbitro que debería ser imparcial, técnico y profesional” se debe pensar en una fórmula de 4:4 a nivel del directorio, e incluso asegurar nombramiento de al menos 12 de los directores de las Oficinas Regionales. 

En la actualidad, desde el año 2014 por mandato del Tribunal Supremo de Justicia quien culminó ante la omisión legislativa el proceso iniciado en la Asamblea Nacional, los tres rectores principales representantes de la sociedad civil, como establece la Ley Orgánica del Poder Electoral sería. Tibisay Lucena quien preside el CNE, también dirige la Junta Nacional Electoral; Sandra Oblitas, quien es la vicepresidenta del ente, también dirige la Comisión de Registro Civil y Electoral; y Luis Emilio Rondón rector principal preside la Comisión de Participación Política y Financiamiento.

Los otros dos rectores para completar los cincos principales, vencían su periodo en el año 2016 uno como representante de las facultades de Ciencias Jurídicas de las universidades nacionales, sería la rectora Socorro Hernández quien forma parte de la Junta Nacional; y como representante del Poder Ciudadano (Fiscalía, Defensoría del Pueblo y Contraloría)está la rectora Tania D’Amelio, quien forma parte de la Comisión de Participación y Financiamiento, y también de la de Registro Civil y Electoral. 

Los Tres órganos subalternos estarían integrados por dos rectores principales e incorporan los tres primeros suplentes, por lo que los rectores con funciones pasan a ser ocho (08). Carlos Quintero, suplente de Oblitas quedó incorporado a la Junta Nacional Electoral instancia encargada de supervisar la ejecución de las actividades dentro del cronograma electoral. Abdón Hernández, suplente de Lucena está incorporado a la Comisión de Participación Política y Financiamiento, organismo encargado de la participación de la Organizaciones con fines políticos y el control de las campañas. Luis Brito suplente  juramentado de Rondón quedó incorporado en la Comisión de Registro Civil y Electoral, oficina responsable del padrón de electores y el registro civil de habitantes.

El conocer la composición del Poder Electoral, las funciones de cada dependencia así como la actuación que han venido desempeñando cada una de las oficinas, puede ser clave a la hora buscar un arbitraje más institucional, generar confianza en el elector y reconocimiento de los resultados. Hay aspectos que se vienen haciendo sin existir la norma, como ofrecer la vicepresidencia del organismo a la fuerza política contraria, cuando el contrapeso pudiera ser presidir la Junta Nacional, que en los últimos años la ha llevado también la rectora Lucena. 

Cualquier fórmula producto de acuerdos o reparto partidista al igual qué pasa con el Comite de Postulaciones Electorales desplaza el control de la sociedad civil sobre la Junta Nacional Electoral, Comisión de Registro Civil y Electoral y Comisión de Participación Política, organismos subordinados que deberían estar bajo control de rectores propuestos por esta.  

En la etapa que se esta al cierre del año 2019 es la de recepción de los recaudos por parte de las ONG, academia, universidades y gremios que deseen postular nombres para completar los Diez (10) nombres como representantes de la sociedad civil en el Comite de Postulaciones Electorales. Para que una vez juramentado el mismo, realice la selección de su directorio y reglamento; para llamar a los distintos entes “sociedad civil, poder ciudadano y universidades” a que presente sus postulados para ser rectores del CNE los cuales serán entrevistados, armados sus expedientes y presentados en lista de elegibles a la plenaria de la Asamblea, para que con dos tercios de sus integrantes seleccionen los cinco rectores principales y dos por cada uno de ellos.-