Félix Seijas: ni el chavismo está consolidado ni la oposición tiene ganada ninguna elección

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El encuestador y analista político, Félix Seijas, señaló que la solución más probable al conflicto político que vive el país es una salida negociada, pero destacó que la oposición necesita buscar fórmulas para incrementar la presión sobre el bloque de poder, en función de obligarlo a negociar.

Seijas indicó a Banca y Negocios que el 2020 será un año electoral y que el escenario con mayores posibilidades es que se realicen comicios parlamentarios sin presidenciales, por lo que los grupos de la oposición debe diseñar una hoja ruta para enfrentar esa realidad.

Durante el ‘Foro: «¿Se Resolverá esto en el 2020?»’, fue enfático al señalar que ya la oposición debería tener clara la estrategia para enfrentar unas elecciones que son inevitables, porque «llegar tarde, puede tener unas consecuencias desastrosas».

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«La gente va a favorecer la ruta que resuelva mejor sus problemas vitales. Ese debe ser el mantra que guíe la acción política de la oposición, porque si el chavismo empieza a generar sensación de bienestar, entonces no habrá nada qué hacer porque estará mucho tiempo en el poder. Se produciría, entonces, una situación de baja tensión social con alta represión», advierte Seijas.

No obstante, Seijas manifestó que es muy difícil que la oposición deje de existir, porque, en su opinión, «el chavismo no es un régimen consolidado. Un régimen se consolida cuando sus reglas son aceptadas por todos los actores sociales y eso no está pasando, ni va a pasar en el corto plazo; pero es posible. Por eso, la presión permanente es fundamental».

La confianza perdida

Félix Seijas apunta que las propuestas del actual líder de la oposición vienen perdiendo confianza entre el electorado, pero aún mantienen un nivel importante de credibilidad.

«La oposición está luchando por mantener su poder de convocatoria, porque sin ese poder de convocatoria no tiene nada. En mayo, 98 % de la oposición dura confiaba en Guaidó, pero además tenía el aval del 81 % de la oposición blanda y un 50 % de confianza de los nos alineados. En nuestras mediciones más recientes, esos niveles de confianza han caído: 24 %, 34 % y 39 %, respectivamente. Uno puede ver el vaso medio lleno, pero lo grave es que esa confianza sigue cayendo. La gente duda», insiste el analista.

Sin embargo, el Gobierno de Maduro, al que Seijas califica de autoritario, también tiene sus graves problemas. El encuestador sostiene que al chavismo no le sirve cualquier elección parlamentaria, porque necesita ganar legitimidad, por lo que está presionado, por su situación internacional y por imperativo de la crisis, a actuar de cierta manera democrática, aunque no se puede descartar que actúe de otra forma ante un resultado muy adverso, pero esa actitud tendría «un altísimo costo».

«Ya la estrategia de la oposición debería estar definida, con un plan bien elaborado. El antichavismo tiene miedo a participar, porque sabe que activar el ánimo del votante es complicado, pero si se trabaja adecuadamente se puede lograr algo importante», subraya Seijas.

La medición de fuerzas

De acuerdo con la data estadística de Félix Seijas, 95 % de la población considera que la situación del país es mala. Sin embargo, las fuerzas políticas están distribuidas en 23 % para el chavismo, 40 % para la oposición y el 36 % restante es el sector no alineado.

El chavismo duro alcanza a 14 %. Según Seijas, este es un sector mineralizado, que es muy difícil de reducir, porque están conectados con una idea de país, transmitida por el expresidente Hugo Chávez y reconocen a Maduro como continuador. Hay, además, un 9 % de chavistas descontentos.

«En consecuencia, el chavismo no va a desaparecer, aún representa la cuarta parte del país y no se puede ignorar. Claro, ha caído de manera importante, porque viene de 60 % de respaldo, pero sigue siendo relevante. Cualquier grupo político en el poder por tanto tiempo soñaría con este nivel de respaldo«.

El caudal de voto potencial de la oposición es, si se quiere, menos concreto. Según Seijas, el voto duro de la oposición alcanza a 30 % de los electores, mientras que 10 % es un sufragio «blando». ¿Esto qué significa? Que en un escenario de alta abstención, el caudal electoral de la oposición se reduciría a solo 30 % de su fuerza potencial.

En un escenario así, el chavismo tiene la primera opción de triunfo, porque en una elección cerrada, quien tiene el control suele ganar, y el Gobierno de Nicolás Maduro controla las instituciones, los tiempos del proceso y sus mecanismos organizativos.