¡No todo está perdido! Te mostramos seis consejos útiles para superar la crisis de pareja

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Foto: Google

Es frecuente que las parejas, de novios o casados, pasen por momentos difíciles en su relación, siendo un tema constante en las consultas de terapias de los enamorados que están desesperados por acomodar el vínculo amoroso.

El portal Psicología y Mente publicó seis consejos que te ayudarán a solventar tus problemas y no termines finalizando la relación.

1. La comunicación es la clave

En ninguna relación de pareja funcionará bien si no hay un flujo comunicativo constante, independientemente de si se trata de un matrimonio que vive en un mismo hogar, o de una pareja de novios que aún no se ha mudado a un piso a compartir. Tal y como veremos, la falta de diálogo hace que surjan problemas muy rápidamente.

2. Estar en una pareja es más que convivir

El simple hecho de tolerar a alguien y coordinarse bien en un marco de convivencia no indica que la relación de pareja vaya bien. De hecho, si lo que mantiene unidas a dos personas no es más que la suma de esos elementos, probablemente la relación esté pasando por un mal momento, o al menos por una etapa de estancamiento afectivo. Amarse implica más que convivir.

3. Los problemas, si no se abordan, se acumulan

Muchas personas tienen la tentación de, después de discutir, hacer como si nada hubiese pasado y conformarse con el hecho de que ni uno mismo ni la otra persona se siente enfadado con el otro. Esto es un error que causará problemas a la mínima que haya una nueva discusión, debido al resentimiento o la frustración que se han ido acumulando.

1. Evitad querer ganar en cada discusión

Muchas veces se cae en la trampa de confundir las discusiones con concursos en los que hay que quedar por delante del otro cueste lo que cueste. Esto no hace más que alimentar el conflicto, evidentemente.

Pero, paradójicamente, una discusión es también una oportunidad para reconciliarse, porque así uno muestra que es capaz de no dejarse llevar por los impulsos y muestra comprensión y empatía. Esto es una poderosa muestra de amor, y contribuirá a que la otra persona tenga motivos para tender puentes, al ver que al otro lado hay alguien escuchando.

Es complicado salir de una crisis de pareja si al menos una de las dos partes cree que ha sido víctima de un agravio. Esto puede pasar, por ejemplo, si considera que ha hecho más sacrificios que la otra persona para poder vivir juntos. Hablar sobre esto de manera transparente es necesario para lograr un equilibrio. Lo cual nos lleva al siguiente punto.

3. Hay que lograr la simetría

Las relaciones basadas en la dependencia o la co-dependencia están condenadas a sufrir periodos convulsos, porque no es sostenible hacer que gran parte de nuestras vidas dependa de las decisiones arbitrarias o unilaterales de la otra persona. Hay que lograr estar en un punto en el que ambos damos lo que recibimos.

4. Es necesario reconocer los errores

Esto es básico. Sin la capacidad de mirar hacia atrás y reconocer que nos hemos equivocado, es muy complicado amar, o incluso convivir. No se vale poner excusas o dar por hecho que la culpa es compartida: hay que comunicar claramente que creemos que hemos actuado mal o hemos cometido un error, y ofrecer una manera de reparar el daño causado.

5. No dejes pasar el tiempo

No solo hay que abordar los problemas y hablar sobre ello para lograr una solución consensuada. También hay que hacerlo pronto, sin dejarlo todo “para el día siguiente”.

Simplemente pasar el tiempo no soluciona las crisis de pareja; solo hace que la situación se vuelva más frustrante, al invertir más semanas, meses y años en un noviazgo o una relación en la que nadie aprende de sus errores. Hablar sobre aspectos delicados que ponen a la vista nuestros errores es incómodo, pero necesario

6. Ante mayores problemas, acudir a terapia de pareja

La terapia de pareja es a día de hoy un servicio muy recurrido por todo tipo de personas, incluso por aquellas que ni siquiera se plantean la separación o el divorcio. En estas sesiones, los psicólogos ofrecen herramientas terapéuticas, asesoramiento y poder de mediación para crear situaciones en las que los pacientes pueden comunicarse.